Consagración de la propia

voluntad a la Reina del Cielo

 

     Mamá dulcísima, heme aquí postrada a los pies de tu trono; soy tu pequeña hija que quiere darte todo su amor filial y como hija tuya quiero entrelazar todas las oraciones, las jaculatorias, las promesas de no hacer nunca mi voluntad que tantas veces he hecho, y formando corona, quiero ponerla en tu regazo como testimonio de amor y de agradecimiento a mi Mamá. Pero esto no me basta, quiero que la tomes entre tus manos como señal de que aceptas mi don y al toque de tus dedos maternos me la conviertas en tantos soles al menos por cuantas veces he tratado de hacer la Voluntad Divina en mis pequeños actos. Ah sí, Madre Reina, tu hija quiere darte los homenajes de luz y de soles refulgentísimos; sé que tienes muchos de estos soles, pero no son los soles de tu hija, en cambio yo quiero darte los míos para decirte que te amo y para comprometerte a amarme.

     Mamá Santa, Tú me sonríes y con toda bondad aceptas mi don y yo te agradezco de corazón. ¡Quiero decirte tantas cosas! Quiero encerrar en tu Corazón materno mis penas, mis temores, mis debilidades, todo mi ser, como lugar de mi refugio, y quiero consagrarte mi voluntad. ¡Anda, oh Mamá mía, acéptala! Haz de ella un triunfo de la gracia y un campo en donde la Divina Voluntad extienda su Reino. Esta voluntad mía consagrada a ti nos hará inseparables y nos tendrá en continuas relaciones; las puertas del Cielo no se cerrarán para mí, porque habiéndote consagrado mi voluntad, a cambio me darás la Tuya, así que o la Mamá vendrá a estar con su hija en la tierra, o la hija irá a vivir con su Mamá en el Cielo. ¡Oh, qué feliz seré!

     Escucha, Mamá queridísima, para hacer más solemne la consagración de mi voluntad a ti, llama a la Trinidad Sacrosanta, a todos los ángeles, a todos los santos y ante todos protesto, y con juramento, hacer solemne consagración de mi voluntad a mi Mamá Celestial.

     Y ahora, Soberana Reina, como cumplimiento te pido tu santa bendición para mí y para todos. Tu bendición sea el celestial rocío que descienda sobre los pecadores y los convierta, sobre los afligidos y los consuele, sobre el mundo entero y lo trasforme al bien, sobre las almas del purgatorio y apague el fuego que las devora. Tu bendición materna sea prenda de salvación para todas las almas.

     Amén.