Acto de Reparación
en el Divino Querer
Dulce Jesús mío, entro en tu Querer y me postro a los pies de la Majestad Suprema, y a nombre de toda la familia humana, pasada, presente y futura, en la inmensidad de este Divino Querer, en el cual están en acto todas las generaciones como si fuesen un punto solo, vengo a adorarte por todos y a tributarte los homenajes que como a nuestro Creador te debemos todos. A nombre de todos vengo a reconocerte como Creador de todas las cosas, y por todos y por cada cosa creada vengo a amarte, a alabarte, a bendecirte y a agradecerte.
En la Santidad de tu Querer vengo para sustituirme por todas y por cada una de las criaturas, e incluso por las misma almas perdidas, para darte reparación por todos los pecados, hasta por aquellos por los que se perdieron; por todos quiero repararte y por cada ofensa quiero suplir; quiero amarte por todos, y multiplicándome en tu Santo Querer en cada una de las criaturas, quiero absorberlas todas en mí, para darte a nombre de todas, como si fueran una sola, no sólo amor, sino Amor divino, y gloria, reparación, agradecimiento, en modo divino.
En tu Querer, amor mío, quiero ir a cada pensamiento de criatura, a cada mirada, a cada palabra, a cada obra y paso, y después vengo a traerlos todos a los pies de tu trono, como si todos los actos hubieran sido hechos para ti, y si algunos me lo niegan yo me sustituiré por ellos... En el movimiento de mis labios te traigo el beso de todas las criaturas, y en mis brazos te traigo el abrazo de todos. No hay acto por el cual yo no quiera suplir.
Y Tú, oh Jesús mío, dulce Vida mía, con tu bendición sella esta reparación, y haz que en cada acto que yo haga se repita, se multiplique y esté en acto continuo de volar de la tierra al Cielo, para llevar ante tu Trono, a nombre de todos, amor, gloria y reparación divinos.